Nota de prensa

Más allá de la ayuda en el sur Puerto Rico

“Lo más especial que ha estado ocurriendo es la hermandad que han demostrado los hermanos puertorriqueños”, dijo el presidente Ruiz de la Estaca Ponce

 

Más allá de la ayuda que han estado recibiendo los afectados y refugiados en campamentos improvisados del área sur de Puerto Rico, hay un sentimiento de solidaridad generalizado, que destacan quienes han estado involucrados en el proceso, ser lo más importante y positivo que sucede en estos días que mantiene en incertidumbre a miles de habitantes en esta zona de la isla.

Una de las refugiadas en un campamento es Noemí Ríos, quien tiene a su esposo en cama dentro de una tienda de campaña y, a pesar de ello, explica con una sonrisa lo que ha significado esta situación para ella.

“No ha sido fácil en cuestión de que te cambia la vida en un segundo, más cuando tú tienes una persona en cama que tienes que atender. Sin embargo, esta situación me ha acercado más a Dios y me ha hecho valorar más lo que tengo, mi familia fundamentalmente. Tengamos fe y creamos en Dios”, fueron las palabras de la señora Ríos.

       

Los que han estado dirigiendo la labor de ayuda, también explican la hermandad y unión que se percibe en el puertorriqueño al socorrer a los más necesitados en estos momentos. Tal y como lo explica Frankie Ruiz, presidente de la Estaca Ponce de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, quien resalta el lado positivo de esta temporada de temblores intermitentes.

“Lo más especial que ha estado ocurriendo es la hermandad que han demostrado los hermanos puertorriqueños. Es una completa unión donde sentimos la oración y el servicio diligente de todas las personas. La experiencia más linda es cuando hablamos con los afectados y están dispuestos a escuchar; cantamos con ellos, oramos con ellos y salimos todos fortalecidos”, dijo el presidente Ruiz.

Asimismo, Anita Puig, directora de asuntos públicos de Ponce, quien coordina los esfuerzos de despacho de la ayuda de la Iglesia en esta zona, describe con emoción las enseñanzas que sobresalen en este momento de intranquilidad.

“Escuchar a las personas cuando uno las abraza y les da la mano y te dicen: ‘¡Wao, desde cuando yo no sentía un abrazo!’. En muchos de los lugares nos decían: ‘yo no necesito nada material, sino eso que ustedes están haciendo de demostrarnos amor y que nosotros valemos como personas’. Eso nos indica que hemos llegado a las personas que verdaderamente necesitan de nosotros”, expresó Puig al hablar de su experiencia.

También las distintas iglesias han encontrado oportunidad de estar más unidas en propósitos comunes al coordinar esfuerzos de ayuda a todos los necesitados. En las propias palabras de la reverenda Betty González, moderadora del Presbiterio Suroeste de la Iglesia Presbiteriana, es un milagro de Dios el que incontables personas se han movido a dar de sí mismos unidos y de manera coordinada.

“Estamos aquí en Guánica apoyando a la Iglesia local que se ha tornado en un centro de acopio y coordinación para otros grupos cristianos que vienen aquí para decirles dónde está la necesidad y llevarlos. Agradeciendo a Dios por este milagro en el sentido de que muchos grupos religiosos han salido a la calle a dar de lo mucho o lo poco que tienen”, destacó la reverenda González.

Por su parte, el pastor Ricardo Pacheco de la Iglesia Cristiana Unidad de Mercedita, quien visitó el centro de acopio de la Iglesia y se integró para distribuir ayuda a los afectados, animó a todos a unirse en esta obra de amor. “Queremos exhortar a que la comunidad se envuelva en este proyecto de ayuda humanitaria, ya que en estos momentos de dolor tenemos que ser un solo pueblo, olvidarnos de las creencias, de los dogmas y unirnos en amor al prójimo”.

Muy interesante ha sido ver el movimiento de personas, principalmente el sábado pasado, trayendo suministros y compartiendo de diversas maneras con los afectados en los distintos campamentos de Guánica, Guayanilla, Yauco, Ponce, Peñuelas y otras localidades cercanas. Uno de ellos fue Gabriel Ortiz, quien, con un grupo de amigos, repartió comida cocinada fresca a los desplazados.

 “Somos un grupo de amigos que hicimos un llamado por las redes y todo el mundo aportó. Decidimos llegar a los campamentos a traer lo que reunimos. Puerto Rico es un solo pueblo en este momento. Es triste ver las noticias, ver cómo están sufriendo nuestros hermanos de acá del sur”, explicó Ortiz, quien vino de Bayamón a servir a sus hermanos puertorriqueños.

Ante todo esto, la tierra sigue moviéndose, registrándose un temblor de 4.5 de magnitud hoy a las 11:14 a.m. Pero también la fe continua en movimiento con líderes y voluntarios de la Iglesia de Jesucristo junto a otros que siguen el mandato de Jesús de amar y servir al prójimo. Una serie de charlas de apoyo emocional están en marcha durante toda la semana, con el auspicio de Servicios para la Familia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Calendario de jornadas de apoyo emocional

  1. Lunes 20 de enero – 1:00 p.m. – Capilla de Ponce 1
  2. Martes 21 de enero – 9:00 a.m. – Barrio Macaná (para Guayanilla y Peñuelas)
  3. Miércoles 22 de enero – 9:00 a.m. – Capilla de Yauco
  4. Jueves 23 de enero – 9:00 a.m. – Capillas de Ponce 2 y 4
  5. Jueves 23 de enero – 3:00 p.m. – Capilla de Juana Díaz
  6. Viernes 24 de enero – 9:00 a.m. – Capilla de Ponce 1
  7. Sábado 25 de enero – 9:00 a.m. – Centro de Estaca Mayagüez

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